Los adolescentes y sus inseguridades

La adolescencia es un periodo entre la infancia y la vida adulta que a menudo los padres afrontan como una época terrible. Sin embargo, no tiene por qué ser así: se trata únicamente de una fase de transición en la que los jóvenes experimentan cambios físicos y psicológicos. Los adolescentes sufren una serie de procesos hormonales y además desean dejar de ser tratados como niños para pasar a ingresar en la vida adulta. En todo este proceso, el planteamiento de los padres es relevante: deben asumir estos cambios y apoyarlos en lo que necesiten intentando evitar la sobreprotección.

Es muy común entre los adolescentes ser victima de inseguridades en un momento en que la aprobación social pasa a ser más importante que la paterna. Es habitual encontrar casos de:

  • Baja autoestima, lo que ocasiona que sean muy sensibles a la crítica, infravaloren sus éxitos y otorguen un valor exagerado a la opinión de los demás.
  • Sensación de soledad y pérdida ante un escenario en que los padres pierden en parte su posición de autoridad, y se plantea un camino todavía complejo y poco definido hacia la vida adulta.
  • Miedos irracionales y vergüenza ante problemas y conflictos cotidianos.

Como decíamos anteriormente, el rol de los padres debe variar, pero hay muchas prácticas que pueden llevar a cabo para acompañar al adolescente y ayudarle a superar sus inseguridades:

  • Generar canales de comunicación positivos: es decir, evitar que la comunicación lleve continuamente a conflictos para que el adolescente pueda acudir espontáneamente en busca de consejo o ayuda. De este modo se puede ayudar a que su sensación de soledad sea menor.
  • Asumir los logros y construir con los fracasos. La sobreprotección y la minimización de los errores no ayuda. Es preferible ser constructivos ante los fallos y apreciar los éxitos. De ese modo, el adolescente tendrá más pruebas de que la valoración de sus padres es objetiva y no está demasiado condicionada. Aprenderá a asumir las críticas desde un punto de vista positivo y a autovalorarse.
  • Reforzar su posición entre sus amigos. En la adolescencia, los vínculos de amistad cobran mucha importancia y pueden ser foco de muchas inseguridades. Es necesario que los padres asuman esto y apoyen dichos vínculos sin establecer límites demasiado rígidos ni involucrarse en un espacio de la vida del adolescente que, en gran parte, ha dejado de corresponderles.
  • Ayudar a construir una parcela de intimidad adulta. La falta de espacio es una de las quejas más habituales entre los adolescentes: quieren ser tratados como adultos y abandonar la continua tutoría familiar más propia de la infancia. Por eso, es importante respetarlos, evitar un control excesivo y aconsejarles, sin tomar decisiones por ellos.

La adolescencia no es más que un período en que los jóvenes afronta muchos cambios; todas sus inseguridades forman parte de la normalidad. La tarea de los padres debe ser ayudarlos y enfrentarse a este proceso como una ocasión para construir una relación adulta y cercana con su hijo.

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