Carne roja y carne procesada

La carne procesada es carcinógena para los humanos” y ”la carne roja es probablemente carcinógena”. Éstos han sido los últimos comunicados de la OMS.

Carne roja y carne procesada

El resto de información (o desinformación) que ha dado la prensa conviene analizarla y contrastarla con fuentes científicas y fiables.
A pesar de la repercusión en la prensa por los comunicados no hay grandes novedades al respecto. Desde hace tiempo las recomendaciones sobre carne procesada y sobre carne roja van encaminadas a moderar su consumo y no ingerir más de 70 gr diarios, ya que son alimentos elevados en colesterol, sodio, grasas saturadas o purinas. Lo que justifica la ingesta moderada de carnes rojas es que su consumo diario se asocia a un mayor riesgo de desarrollar en el futuro diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, dislipemias o obesidad entre otros, y ahora tenemos la evidencia que también eleva el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer.

Cuando la OMS dice carne procesada se refiere a “cualquier tipo de carne que ha sido transformada con sal, curación, fermentación, ahumado, para mejorar el sabor y preservar el alimento”: esto incluye salchichas, algunas hamburguesas de carne picada y también embutidos, desde el peor chorizo al mejor jamón. Aunque la mayoría de estos productos son de carne de vaca o cerdo, este grupo también incluye embutidos hechos con sangre, carne picada de ave o vísceras.

Por otro lado la OMS considera carne roja la que proviene del músculo de un mamífero, lo que incluye vacuno, cordero, cerdo, caballo y cabra.

Si optas por la proteína de origen animal: conviene conseguir las proteínas mayoritariamente de alimentos como el pescado, huevo, lácteos o combinando alimentos vegetales como legumbre, cereales o frutos secos entre otros, y reducir el consumo de carnes procesadas y carnes rojas. Moderando su consumo con sentido común, ya que aportan nutrientes de valor para nuestro organismo como es el hierro de fácil absorción, una proteína de alta calidad, zinc o vitaminas del complejo B.

Si optas por la proteína vegetal para sustituir la carne: te recomendamos que leas nuestro siguiente post, donde te asesoramos y orientamos para hacerlo de forma saludable y equilibrada.

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