¿Es tu hijo víctima del Ciberbullying?

El ciberacoso es un tipo de Bullying que se da en el ámbito virtual. Como todo tipo de acoso se basa en una  interacción desigual de una persona o grupo dominante hacia un sujeto (víctima).

¿Es tu hijo víctima del Ciberbullying?El acceso cada vez más temprano a redes sociales y dispositivos móviles expone a nuestros hijos

Existen varias formas de ciberbullyng, tantas como posibilidades de relación tenemos en internet: Insultos, amenazas, burlas, fotos manipuladas, suplantación de identidad, injurias, etc.

Dependiendo de la red o el medio donde se dé, el acoso toma diferentes formas, pero todas tienen un componente en común que lo hace, si se puede, más peligroso: Inmediatez.   Además, la posibilidad de estar conectado 24 horas al día tiene como consecuencia que el acosador está activo incluso cuando su víctima no está cerca físicamente.

¿Cómo prevenirlo?

El acceso cada vez más temprano a redes sociales y dispositivos móviles expone a nuestros hijos a situaciones que no se corresponden muchas veces con su madurez mental, es por eso que es importante tener normas claras de su uso, monitorizar los contenidos a los que acceden, advertirles de los peligros de la red, que sepan reflexionar antes de publicar, que entienda que no es anónimo y que todo deja una huella difícil de borrar.

Antes de que el niño o adolescente pueda tener un móvil en su mano es necesario educarle en valores y habilidades sociales, deben saber la importancia de la privacidad y entender cómo proteger sus datos personales, la prevención y la comunicación abierta con tus hijos son las mejores armas contra el ciberacoso.

Estar al día con las nuevas tecnologías es un reto que los padres debemos asumir: nos parece importante conocer a qué casa va a hacer los deberes nuestro hijo o dónde va el fin de semana, pero ¿sabemos en qué redes opera su identidad virtual? No te quedes en anclado en las redes clásicas, la tecnología avanza a pasos agigantados y los jóvenes buscan medios de comunicación nuevos, por lo que los acosadores tienen nuevas oportunidades de colarse en la palma de la mano de tus hijos ¿conoces Apps como Yodel, Path, Skout? ¿Sabías que la mayoría son anónimos, inmediatos y geolocalizados? No hace falta seguir el ritmo a todo, pero el conocimiento puede darnos una idea más clara de los peligros a los que se enfrentan nuestros hijos.

Debes estar atento a los cambios relevantes de tus hijos (de rutina, de estado de ánimo, de hábitos alimenticios, etc.) para actuar rápidamente.

 

¿Qué hacer si mi hijo está siendo acosado?

  1. Apóyale: Las víctimas son coaccionadas y muchas veces no denuncian por miedo al castigo o las represalias por parte de los padres, hazle sentir que ha hecho lo correcto en contarlo, escúchale y nunca insinúes que la situación es su culpa.
  2. Recoge pruebas: es importante tener pantallazos o documentación impresa que demuestre que existe el ciberbullyng.
  3. Activa los protocolos: Bloquea a los acosadores, denuncia ante la plataforma digital, da a conocer la situación en el entorno de la víctima (colegio, instituto, etc.) y no dudes en denunciarlo a las autoridades.
  4. Facilita ayuda psicológica al menor para que recupere el control de su vida y sus emociones.

 

Nos queda mucho como sociedad por trabajar en la sensibilización y formación de todas las partes implicadas en el acoso (profesores, padres, adolescentes), pero podemos ir avanzando en la medida que tomemos en cuenta que la forma de relacionarnos con el mundo ha cambiado, especialmente en las nuevas generaciones y que no se trata solo de una relación de acosador y acosado, es importante reflexionar acerca del hecho de que como en todo acoso, existe una figura importante que son los espectadores. Debemos fomentar en nuestros hijos la capacidad de intervenir positivamente en los casos que conozca.

Para la mayoría de los jóvenes las relaciones sociales virtuales tienen tanto peso como las físicas, por lo que debemos darle la importancia adecuada a este tipo de situaciones.

El maltrato psicológico tiene consecuencias profundas. Puede generar sentimientos de inseguridad, indefensión, ira, frustración, baja autoestima, estrés  y culpa. Si es continuado se pueden desarrollar trastornos como la depresión,  fobias sociales o aislamiento y condicionar las relaciones personales en general y el rendimiento académico, por lo que la intervención psicológica es absolutamente necesaria.

 

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