Depresión postparto

Poco hablamos de los sentimientos ambivalentes cuando tenemos un bebé, la cultura ejerce sobre nosotras una gran presión para responder como una “buena” madre.

Depresión postparto

Por lo tanto,  muchas veces sentimos confusión y culpa ocultando lo que estamos viviendo para que el entorno que nos acompaña vea que la maternidad va fluyendo como se espera.

Pero ¿qué pasa cuando expresamos miedos, angustias, temores, dudas, incertidumbre? ¿Encaja esto con lo políticamente correcto?. Las respuestas que recibimos frente a esto son variadas, podemos oír frases como: “tienes un bebé hermoso”, “mira la vida tan maravillosa que tienes”, “tu eres una mujer fuerte”. Nos lo dicen con la esperanza de ayudarnos y con toda la buena intención, pero a veces esto no es suficiente, y en ese luchar con lo que debería y lo que es, creemos que sentirnos tristes y asustadas no esta permitido en un momento de la vida donde se supone todo es alegría, amor y tranquilidad.

Fruto de las expectativas creadas llegamos a ser madres con ideales que no se acercan  a la realidad, vivimos la maternidad pensándonos como mujeres que tenemos que poder con todo, que no nos cansamos, emocionalmente estables, que el ser madre viene ocupar el único lugar, la disyuntiva en este momento es ¿puedo ser una buena madre y querer hacer otras cosas: ser mujer, trabajadora, mantener relaciones de amistad, disfrutar de la  pareja, entre otras cosas?

La maternidad supone un reajuste vital, porque es un nuevo rol que se suma al de ser mujer, pudiendo generar un desconcierto; es necesario darse un espacio y tiempo para adaptarse a esta nueva etapa. Cuando esta adaptación no se logra y se queda atascado en: estados de confusión, rabia, tristeza y angustias; podría ser síntomas de  una depresión postparto.

 

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