¿Por qué lo sufro yo?

Es muy posible que te hayas preguntado en algún momento “¿por qué lo sufro yo?” y no hayas encontrado una respuesta clara. En realidad, la aparición de este problema se debe a una combinación de causas o factores.

Para empezar, existen FACTORES DE RIESGO. Estos factores de riesgo nos hacen más vulnerables para tener un problema con la alimentación.(No es necesario tener todos).

FACTORES de riesgo PERSONALES:

  • Insatisfacción corporal. No te gusta tu imagen, tu físico.
  • Mal manejo de las emociones, sobre todo, aquellas que te son desagradables, por ejemplo, la ira, la tristeza, la culpa, la vergüenza…Tendencia a mostrar siempre una “cara” amable, feliz y sonriente, aunque no sea real.
  • Fuerte auto-crítica. Tendencia a auto-machacarse y criticarse. Te bombardeas con mensajes críticos si no consigues lo que te propones o si cometes algún error.
  • Bajo auto-refuerzo. Tampoco te felicitas si obtienes un logro o éxito.
  • Baja autoestima.
  • Pensamiento dicotómico. Tiendes a pensar en términos de todo o nada: “o estoy delgada o estoy gorda”, o “lo hago bien o soy una inútil”.
  • Rasgos perfeccionistas.
  • Intolerancia a la frustración. Necesitas llegar a tus metas y logros de forma inmediata, “¡lo quiero ya!”.
  • Necesidad de control. No toleras bien la incertidumbre y tienes que planificar tu vida hasta el mínimo detalle.
  • Miedo al rechazo. Preocupación por la opinión externa, por agradar, por cumplir con lo que se espera de ti.
  • Impulsividad.
  • Dificultad para expresar tus emociones.

FACTORES de riesgo FAMILIARES:

  • Antecedentes de T.C.A. en algún miembro de la familia (un hermano, una prima, la madre, etc.)
  • Antecedentes de adicciones en algún miembro de la familia.
  • Existencia de un problema psicológico en alguno de los padres (depresión, ansiedad…).
  • Preocupación excesiva por el físico o la imagen dentro del seno familiar.
  • En la familia se presta demasiada atención al “que dirán” y tendencia a dar una imagen positiva o de perfección.
  • Alguno de los padres o hermanos/as siguen una dieta.
  • Relación “especial” con la comida en casa, por exceso o por defecto.
  • Normas rígidas y fuerte exigencia por parte de los padres. Elevadas expectativas puestas en los hijos; padres perfeccionistas e hiper-críticos consigo mismos y con los hijos/as.
  • Tendencia a la sobreprotección por parte de los padres.
  • Situación traumática, no hablada o no superada en la familia (un accidente, enfermedad, divorcio, muerte, …etc)

FACTORES de riesgo SOCIALES:

  • Influencia de los medios de comunicación sobre el ideal de belleza y el culto al cuerpo.
  • Entorno exigente con los estudios.
  • Grupo de iguales preocupado por la imagen (amigas que inician juntas una dieta, entorno social donde se le da mucha importancia al físico…).
  • Haber sufrido burlas en la infancia y adolescencia por parte de los compañeros/as.

Todos estos factores hacen a la persona más vulnerable para padecer un T.C.A.

Pero…..¿CUÁNDO se desencadena el Trastorno de Alimentación?

Normalmente EL INICIO del trastorno de la alimentación coincide con un CAMBIO en la vida de la persona. Para todos los seres humanos los cambios suponen la aparición de cierto grado de ESTRÉS, porque nos tenemos que adaptar a ese cambio, ya sea un cambio positivo como negativo para la persona.

Por ejemplo:

  • El paso del colegio al instituto. Cambios de colegio, vivienda…
  • Los cambios corporales propios de la adolescencia (en las chicas, la aparición de la regla).
  • La primera relación amorosa.
  • Una discusión con las amigas/os.
  • La época de éxamenes.
  • El paso del instituto a la Universidad.
  • Vivir un tiempo en el extranjero.
  • El inicio de la vida laboral.
  • Independizarse.
  • Empezar a convivir con la pareja.
  • Problemas en el trabajo.
  • Quedarse embarazada.
  • Casarse.
  • Una enfermedad.

Estas situaciones pueden generar una sensación de falta de control. Es en ese momento cuando la persona decide iniciar una dieta o controlar su comida. Este va a ser el FACTOR PRECIPITANTE del problema.

Y en la terapia deberemos averiguar cuáles son los factores MANTENEDORES del problema. Aquellas situaciones, emociones o pensamientos que mantienen la enfermedad.