San Valentín sin estrés

San Valentín es una fecha que, tanto si la consideramos un convencionalismo como si no, puede generar estrés en muchas gente: las personas sin pareja se pueden sentir presionadas socialmente y decaídas por pasar solos estas fechas; las personas con relaciones estables viven esta presión en forma de las expectativas de su pareja o de su entorno durante estas fechas. Por eso, queremos darte algunos consejos para evitar el estrés y disfrutar de este día sí así lo deseas, o convertirlo en un día más de tu rutina si ese es tu objetivo:

San Valentín sin estrés

1. Decide si quieres celebrarlo como una fecha especial o no.

Si tienes pareja, habla con ella y evita malentendidos. Esto no tiene por qué arruinar la sorpresa, pero si evitar la ansiedad o la inseguridad. Este, como otros temas de pareja, necesita ser tratado por las dos personas en conjunto.

Si no tienes pareja, puedes decidir convertirlo en una fecha especial para una persona que quieras o como momento para romper la rutina y hacerte un regalo a ti mismo. Según el psicólogo Robert Sternberg existen 7 tipos de amor ¿Por qué olvidarse de los otros 6 que no aparecen en los anuncios de colonias?

2. Celébralo como una fecha especial, no como la quintaesencia del amor

Tanto si tienes pareja como si no tienes pareja, si decides convertir este día en una fecha especial, no te obsesiones con que todo sea perfecto. Aunque sea una fecha muy emocional, intenta aportar un punto de vista racional para evitar excesos que puedan abocar a la ansiedad: controla el gasto, organiza y reserva con tiempo y, sobre todo, siéntete a gusto con las decisiones que tomes al respecto.

3. No conviertas San Valentín en un símbolo

Sean cuales sean tus planes, no des a esta fecha una importancia exagerada porque ese es, precisamente, una de las razones del estrés que lleva asociado.

Si tienes pareja no conviertas la celebración en un símbolo de tu relación de pareja. Una pareja se construye a lo largo de muchos momentos, fechas especiales, rutinas, detalles, conversaciones, compromisos… intentar que todo se vea reflejado en una celebración será, como mínimo, una reducción y un foco de estrés. Del mismo, modo, si decides no celebrarlo, no asumas que el romanticismo ha muerto y la chispa se ha agotado, los momentos especiales e íntimos no saben de calendarios.

Si no tienes pareja evita que se convierta en un símbolo de tu situación sentimental. Si para ti se convierte en un día complicado emocionalmente, busca apoyos, planes o ayudas pero no sobredimensiones su importancia ni la infravalores.

Todo esto se puede resumir en que San Valentín, sea cual sea tu opinión sobre ello y tu situación sentimental, no debe ser una fecha que suponga angustia o tristeza, del mismo modo que debemos evitarlo en otras fechas señaladas como pueden ser cumpleaños o Navidades. Tomando esto como base, disfrutarlo, sobrellevarlo o convertirlo en un día más de rutina, debe ser una decisión que surja de nosotros mismos. En cualquier caso, nuestra máxima está clara: “San Valentín sin estrés”.

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