Sufragistas: Mujeres que cambiaron la historia

Actualmente las mujeres tienen derecho constitucional al sufragio, sin embargo es un derecho que hasta hace poco más de 80 años no existía en nuestro país.  Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer el próximo 8 de marzo, repasamos la historia movimiento de las sufragistas en España y el mundo para poder interpretar las claves de los procesos políticos que a día de hoy se siguen generando a partir de las pioneras que nos han llevado un paso adelante en ésta lucha por la igualdad.

Sufragistas: Mujeres que cambiaron la historia

La sociedad industrial del siglo XIX y el movimiento feminista moderno abrió el camino hacia el trabajo femenino en las fábricas, pero la mujer seguía vetada a las áreas profesionales de más responsabilidad y a la educación superior, su papel continuaba relegado al ámbito doméstico y no tenía participación pública en los sistemas de representación política.

Bajo éstas condiciones nace el movimiento sufragista, que reivindicaba el derecho al voto de las mujeres. Fue un movimiento reformista social, económico y político formado por miembros de diferentes entornos, que lucharon de manera distinta en cada país (por ejemplo las sufragistas británicas se caracterizaron por un tipo de defensa combativa y en otros países como España la lucha vino impulsada directamente por mujeres dentro del ámbito político).

Nueva Zelanda fue el primer país que concedió a la mujer el derecho de sufragio 1893, pero en algunos países el voto femenino llegó muchos años después, por ejemplo Francia en 1944, Italia en 1945, Chipre en 1960, Suiza en 1971 o Angola en el 75. Actualmente algunos países siguen prohibiendo el voto a la  población femenina como Arabia Saudita.

En España, en 1924 bajo la dictadura de Primo de Rivera, se autorizó por primera vez el voto femenino en elecciones municipales (que nunca se llegaron a celebrar) además era un voto con restricciones (solo para mujeres emancipadas mayores de 23 años)  excluyendo así a las mujeres casadas.

La II República reconoció en principio el derecho de las mujeres a ser elegidas para ocupar un escaño en el Congreso, pero no la capacidad de votar. Las pioneras de ésta batalla reivindicativa fueron Clara Campoamor,  Victoria Kent y Margarita Nelken. Mujeres comprometidas con la causa, sin las cuales hoy se contaría la historia de otra manera. Gracias a su lucha el sufragio femenino en igualdad de condiciones que los hombres, se aprobó finalmente las Cortes españolas el 1 de octubre de 1931.

Así, el 19 de noviembre de 1933, en elecciones generales, por primera vez más de seis millones de españolas pudieron elegir libremente a sus representantes. Después de estas históricas votaciones, las mujeres sólo pudieron ejercer su derecho una vez más, en 1936. El golpe de estado, la Guerra Civil y la posterior dictadura suprimieron el voto libre, que no se pudo volver a ejercer hasta 1977, tras la muerte de Francisco Franco.

Solo el 39% de los actuales diputados son mujeres,  si bien es cierto que en los últimos años la representación femenina en los cargos de responsabilidad se ha elevado, aún la igualdad en la vida política aún no es una realidad.

Las mujeres han librado a lo largo de la historia importantes contiendas para conseguir el reconocimiento de sus derechos políticos y lo seguirán haciendo hasta conseguir tener un papel equitativo en la sociedad.

 

Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política, para que la política sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las demás las hacemos todos en común, y no podéis venir aquí vosotros a legislar, a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras.  Clara Campoamor. (“El voto femenino y yo”. Editorial Horas. Madrid, 2006, p. 107)

 

 

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