Aceptación: la clave para avanzar

La clave para avanzar en los diferentes procesos de la vida es la aceptación y una de las cosas que nos lo suelen impedir es la queja.

Hay una gran diferencia entre “desahogarse” y “quejarse”.

Mientras que quien se desahoga vacía la tensión poniendo palabras a una situación dolorosa, la queja, por el contrario, niega el propio poder y se resiste a aceptar y a asumir la realidad que nos toca vivir.

Mientras que el desahogo se establece desde el compartir y el aceptar, la queja, sin embargo, se desenvuelve sin una visión de conjunto como una infantil rabieta.

«Si tiene remedio, ¿por qué te quejas?

Si no lo tiene, ¿por qué te quejas?»
Henry Ford.

La queja obtura la búsqueda de una salida realista a los problemas.

A veces las soluciones a estos problemas no son inmediatas ni se pueden ver fácilmente, entonces nos desesperamos y utilizamos la queja como vía de escape.

Se convierte en un cobijo inútil para evitar la responsabilidad de un verdadero cambio, para evitar hacerse cargo de un proceso reflexionado y progresivo hacia una solución del conflicto donde se asuman las consecuencias de forma madura.

La queja señala que algo en la mente del que la padece, todavía no acepta la frustración producida por las expectativas previas.

¿De qué sirve quejarse?  NO SIRVE DE NADA.

 

La aceptación en en la vida es necesaria e irremediable.

No podemos vivir en un mundo de fantasías sosteniendo ideas de lo que nos gustaría, en lugar de abrir los ojos a la realidad.

Aceptar es la clave para poder avanzar y llevar a cabo cambios de verdad.

Para aceptar tenemos que asumir que en cada decisión ganamos y perdemos cosas.

Que existen pérdidas necesarias como única manera de seguir adelante.

 

«La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal cual como soy, entonces, puedo cambiar».
Carl Rogers