Aprender a decir «si» sin miedo

Aprender a decir que «si» me ha enseñado mucho.

No sólo consiste en decir SI, sino en tratar de controlar todo menos, en permitirme disfrutar del presente sin «los deberías» y en dejarme sorprender por la vida…

Decir sí supone vivir más.

Vivir más experiencias y aprender de ellas.

Supone permitirme a mí misma enfrentarme a situaciones que me asustan o que me provocan miedos y descubrir que pueden vencerse y que, la mayoría de las veces, son miedos absurdos y carecen de sentido.

Proponerme a hacer cosas que me dan miedo me ayuda a confiar en mí misma.

Aprender a decir «si» me enseña que, en la vida, los límites, los ponemos nosotros en muchas ocasiones.

Dejarme llevar por la vida me está permitiendo aprender de experiencias que no habría vivido antes, conocer gente nueva y conocer facetas mías que no había explorado.

Estoy aprendiendo a disfrutar de sensaciones que antes no me permitía experimentar.

Me estoy dejando llevar y eso permite que salga mi yo más auténtico, el que vive el presente, el que no se cumpla, ni juzga constantemente.

Estoy aprendiendo que no puedo controlar cualquier situación, que no sólo es agotador sino que es imposible.

Disfruto de lo placentero y gratificante que es fluir con la vida y dejarse sorprender por las circunstancias, que siempre nos enseñan alguna lección, pues toda experiencia nos deja una parte positiva, que es el aprendizaje.

 

Aprender a decir «si», enfrentarme a mis miedos y no tratar de controlar cada situación, supone una gran liberación y eso me hace feliz.

A.M.

 

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