Cómo organizar la alimentación estos días de confinamiento

En estos días de cuarentena, con la situación inédita que estamos viviendo, las posibilidades de realizar actividades se reducen, por lo que es normal descuidar nuestra rutina y caer en el caos.

En una de las cosas donde nos podemos perder, es en la alimentación. Ésta puede ser un arma de doble filo, ya que la comida es algo que tenemos en casa, y a la que podemos recurrir para “pasar el tiempo”.

Conviene siempre mantener la alimentación en su lugar, como una forma de nutrirnos y cuidarnos, no como un escape para evitar el aburrimiento estos días. Obvio que en ocasiones podemos disfrutar de algún alimento “no tan sano” que nos apetezca, pero conviene tener claro cuáles interesa que estén en la base de nuestra alimentación, para así aumentar también el bienestar físico y estar en plena forma.

Alimentación saludable

Para seguir una alimentación saludable a nivel general, sin profundizar en ningún caso en concreto, un material muy útil para las comidas principales es el plato de Harvard. En él, se muestra una estructura muy sencilla para poder organizar nuestra alimentación:

Mitad del plato verduras, hortalizas y frutas
un cuarto de plato de proteína de calidad
y el otro cuarto de hidratos de carbono más complejos.

La bebida de base siempre será agua, y la grasa para cocinar, si estamos en España, el aceite de oliva.

En cuanto a las cantidades, si no existe ningún problema de salud, lo que te indique tu hambre (real). Aprende a distinguirlo. Para pautar unas cantidades concretas es necesario una atención personalizada en consulta.

Formación de rutinas

Es importante la formación de unas rutinas (flexibles) para llevar mejor estos días y mantenernos organizados.

Conviene levantarse y acostarse cada día sobre la misma hora para regular el sueño. También es necesario marcarse, en la medida de lo posible, la toma de sol, aunque sea por una ventana, para la correcta absorción de vitamina D.

Procurar hacer ejercicio (imprescindible ahora que nos movemos menos), debido a su indudable beneficio para la salud, generación de endorfinas (sustancias que producen sensación de bienestar), y favorecimiento del descanso nocturno.

Compra de alimentos

El suministro de alimentos básicos está garantizado, por lo que sigue siendo conveniente la compra de alimentos frescos.

¡Anticipa! recuerda realizar previamente tu lista de la compra, preferiblemente en función al modelo de plato que comentamos.

Para salir lo mínimo, conviene tener siempre en casa alimentos no perecederos, como por ejemplo productos secos (legumbres, frutos secos, frutas y hortalizas deshidratadas, pan tostado, diferentes cereales…), alimentos envasados o enlatados (conservas de verduras, legumbres…) y alimentos congelados (preferiblemente sin precocinar).

Hay que tener en cuenta que el consumo de determinados alimentos no previene ni disminuye el riesgo de contagio.

Para el normal funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, lo importante es seguir un patrón de alimentación saludable, la práctica de ejercicio físico y un buen descanso, sin olvidar la adecuada protección y desinfección, tanto la nuestra propia, como la de los alimentos que compramos y consumimos.

Otra cuestión a tener en cuenta, es que en personas enfermas, la alimentación puede ayudar en el manejo de los síntomas de la enfermedad, pero en ningún caso tratarla.

Cómo guardar los alimentos en casa para evitar el desperdicio

Para que se conserven bien los alimentos, es importante ordenarlos de forma adecuada en la despensa, nevera o congelador.

La despensa debe ser un lugar fresco, seco y con poca luz. Un truco para la colocación de los alimentos es dejar los de más corta duración en la parte delantera.

Los alimentos perecederos deben estar en la nevera, o congelador en el caso de que no se vayan a consumir en un plazo de 3 días. Es conveniente que estén bien protegidos e identificados.
Si decides congelar alimentos, anota la fecha. El tiempo de duración en el congelador se prolonga hasta 18 meses.

A la hora de descongelar, los productos deben descongelarse en la nevera, o si necesitas descongelar de forma rápida, utiliza el microondas, pero nunca a temperatura ambiente. Recuerda que un alimento descongelado no se puede volver a congelar a no ser que se haya cocinado, y que, al cocinarlo, se debe dejar enfriar un máximo de 2 horas antes de meterlo en la nevera.

A pesar de todas estas indicaciones, recuerda que en caso de duda, lo mejor es ponerte en manos de un profesional, para una apropiada atención personalizada.

Sara González Benito, Dietista-Nutricionista

Artículo escrito por Sara González, nutricionista.