Taller de Literatura

viernes 20 septiembre 2019
18:00h a 21:00h
Taller de Lectura
  • Cristina Serrano

Unica Zürn – Leonora Carrington – Virginia Woolf
Marguerite Duras – Charlotte Perkins

Cinco encuentros de aproximadamente dos horas
Viernes: 20 sep – 4 y 18 de oct – 8 y 15 de nov
De 19 h a 21 horas.
110 euros
Plazas Limitadas
Reservas: info@uncuartopropio.com / 696-369-375 (WhatsApp)

Este taller surge a partir de la idea de la locura como invento, como etiqueta que se encarga de encasillar la diferencia. Elegí varias autoras que pasaron una etapa de su vida encerradas en un psiquiátrico. Leí cartas que se encontraron en el psiquiátrico de Leganés en Madrid y leí “La fabricación de la locura” de Thomas Szasz. En el epílogo de este último libro, el autor hace referencia a “El pájaro pintado” de Jerzy Kosinski y unos días más tarde encontré en un mercadillo de León el libro por solo 1€.

El texto del epílogo del que os hablo dice así:

“Lekh se sentía poseído por una rabia sorda. Contemplaba solamente a los pájaros enjaulados, murmurando algo para sí. Por fin, tras prolongado examen, escogía el pájaro más fuerte, lo ataba a su muñeca y preparaba pinturas malolientes de diversos colores, que él componía a partir de los más variados elementos. Cuando los colores le satisfacían, ponía el pájaro boca arriba y pintaba sus alas, cabeza y pecho con los colores del arcoíris, hasta que quedaba más vívido y moteado que un ramillete de flores silvestres.

Después, nos adentrábamos en la espesura. Una vez allí, Lekh cogía el pájaro pintado me mandaba sujetarlo con mis manos presionándolo ligeramente. El ave empezaba a gorjear y a llamar a una bandada de su misma especie, que volaba nerviosamente sobre nuestras cabezas. Nuestro prisionero , al oírlos, luchaba por ir hacia ellos, cantando más fuertemente y con el corazón batiendo violentamente encerrado en su pecho recién pintado.

Una vez reunido un número suficiente de pájaros sobre nuestras cabezas, Lekh me hacía una señal para que soltara al prisionero. Este se remontaba libre y feliz, como una mancha de arcoíris destacando sobre el fondo de nubes y se zambullía entre la bandada que le estaba esperando. Durante unos
instantes, los pájaros permanecían confundidos. El pájaro pintado daba vueltas
de un extremo al otro de la bandada, intentando convencer a su tribu de que era uno de ellos. Pero, desconcertados por sus brillantes colores, volaban a su alrededor sin convencerse. El pájaro pintado era rechazado cada vez más lejos, a pesar de sus intentos de penetrar en las filas de sus congéneres. Poco después veíamos cómo uno tras otro los pájaros se lanzaban a un ataque encarnizado. Muy pronto aquella forma de mil colores desaparecía del cielo y caía sobre la tierra. Estos incidentes sucedían a menudo. Cuando finalmente encontrábamos los pájaros pintados, solían estar muertos. Lekh examinaba atentamente el número de heridas que habían recibido. La sangre fluía por sus alas coloreadas, diluyendo la pintura y manchando las manos de Lekh.

Cierto día atrapó un enorme cuervo, cuyas alas pintó de rojo, el pecho de verde y la cola de azul. Cuando apareció sobre nuestra cabaña una bandada de cuervos, Lekh liberó al pájaro pintado. Tan pronto como se unió a sus compañeros, dio comienzo una batalla desesperada. El ave transformada se
vio atacada por todos lados. Plumas negras, rojas, verdes y azules empezaron
a caer a nuestros pies. Los cuervos revoloteaban frenéticos en el cielo y repentinamente el cuervo pintado cayó pesadamente sobre la tierra recién arada. Aun estaba vivo, abría el pico e intentaba en vano mover sus alas. Sus ojos le habían sido arrancados a picotazos y sobre sus plumas pintadas manaba sangre fresca. Hizo un nuevo intento por levantarse de la tierra pegajosa, pero ya no le quedaban fuerzas”

EL PÁJARO PINTADO es el símbolo perfecto del Otro, del Extraño, de la Víctima Propiciatoria. Con maestría inimitable, Kosinski nos muestra las dos caras del fenómeno: si el Otro se diferencia de los miembros del rebaño, es arrojado fuera del grupo y destruido; si es igual a ellos, interviene el hombre y le hace aparecer distinto, a fin de que pueda ser expulsado y destruido. Del mismo modo que Lekh pinta a su cuervo, los psiquiatras cambian el color de sus pacientes y la sociedad, globalmente considerada, mancha a sus ciudadanos. Esta es la gran tragedia de la discriminación, de la invalidación y de la creación de víctimas propiciatorias. El hombre busca, crea e imputa diferencias para alienar mejor al Otro. Al expulsar al Otro, el Hombre Justo se enaltece a sí mismo y desahoga su ira frustrada de una manera que sus semejantes aprueban. Para el hombre, animal de rebaño, igual que para sus antepasados no-humanos, la seguridad radica en la similitud. Por esto la conformidad es buena y la divergencia es mala (…)
Quienquiera que aprecie la libertad individual, la diversidad humana y el
respeto a las personas, no puede evitar sentir desaliento ante tal espectáculo. Para quien crea, como yo, que el médico debería ser un protector del individuo, hasta cuando éste entra en conflicto con la sociedad, resulta especialmente descorazonador que, en nuestros días, el pintar pájaros se haya convertido en una actividad médica aceptada y que, entre los colores utilizados, los diagnósticos psiquiátricos sean los que están de moda”

De “La fabricación de la locura” -Thomas Szasz-

Tras leer esto, el taller que nos reúne se transformó en otra cosa porque no quería ocuparme de la enfermedad. Incluso algunas mujeres se fueron y llegó algún nombre nuevo. Quizá lo que une a estas mujeres es la herida y esa necesidad de vómito que surge de su mirada, de su voz propia e incomparable y de una interpretación del mundo que su época no supo asimilar y por ello utilizó la simplicidad de una etiqueta.

Nadie pudo pintar a estas mujeres del color de la similitud.

Un elemento que ellas también tienen en común es la jaula como metáfora. La escritura practicada en el interior del manicomio ha sido equiparada con la identificada en otros espacios de reclusión: cárceles, campos de concentración… Quizá sea esto lo que gritan: la falta de libertad, el deseo de salir.

Unica Zürn (1916 – 1970) – Intensidad, dibujos, alucinaciones, sexualidad, París, surrealismo, miedo, juego, suicidio. números, secretos, pájaro.

Leonora Carrington 1917 – 2011) – Locura, ida y vuelta, creatividad, pasión, caballo, México, magia, Abajo, libertad, pintura, cuentos.

Virginia Woolf (1882 – 1941) – Tristeza, diarios, paseo, pensamientos, talento, literatura, Vita, autodidacta, feminismo, Bloomsbury,

Marguerite Duras (1914 – 1996) – Escribir, dolor, alcohol, amor, guerra, cocina, silencio, precisión, infancia, destrucción, poesía, vida.

Charlotte Perkins (1860 – 1935) –Ironía, amarillo, rebeldía, provocación, maternidad, feminismo, eutanasia, ciencia ficción, economía, coraje.

La finalidad del taller es dar a conocer la vida y obra de estas mujeres a las que admiro. Los encuentros son breves pero se pondrán a disposición de los asistentes: títulos, textos, datos, anécdotas… todo lo necesario para despertar la curiosidad, abrir una puerta y recuperar cinco voces repletas de talento y de emociones.

Este taller nace porque lo siento necesario.

No concibo el aprendizaje sin placer. No concibo la enseñanza sin dar la motivación necesaria para que cuando yo me marche, empiece realmente el juego.

*Collage de la artista Miluca Sanz