1 de abril de 2024

Hábitos nutricionales: no es cuestión de fuerza de voluntad

“Es bastante común escuchar en las consultas de nutrición que una de las dificultades con la que os encontráis es que os falta fuerza de voluntad, constancia y que, por ese motivo siempre acabáis dejando las dietas que alguna vez habéis comenzado.

Bien, pero ¿cuánto hay de cierto en esto que decís?

Casualmente, cuando indago un poco en las dietas anteriores que habéis hecho, estas se caracterizan por ser dietas estrictas, con mucha rigidez y que no se adaptaban a vuestros gustos, necesidades, ritmos de vida y circunstancias.
Hacer cambios en nuestra alimentación no es una acción sencilla, pues todo cambio implica salir de nuestra zona de confort, comodidad y de aquello que conocemos bien y manejamos con facilidad. Es decir, requiere de un proceso de aprendizaje y de desarrollo de nuevas habilidades y recursos, que nos ayuden a instaurar hábitos saludables.
Entonces, si a esta dificultad le añadimos el no estar disfrutando de dichos cambios, de tener la sensación de sobreesfuerzo para poder cumplirlos y percibir que no se están adaptando a vuestros propios ritmos, te voy a confesar una cosa: claro que no vas a ser capaz de mantener esa dieta, pero no porque te falte fuerza de voluntad o no seas constante, sino porque el cambio dietético que se te está planteando no es el adecuado para ti ni se te está allanando el camino para que pasito a pasito vayas logrando avanzar.

Es fundamental que, durante un proceso de mejora de hábitos, no solo aprendamos herramientas y recursos que nos permitan saltar los obstáculos que puedan ir apareciendo para así seguir progresando, sino también trabajar en lo que nos motiva a querer hacer ese cambio.

Las motivaciones serán el motor que nos impulse a seguir en el camino cuando las dudas nos aborden

Es importante que, si tenemos objetivos concretos, la motivación vaya más allá de este objetivo, para así poder valorar qué otro tipo de cambios también suceden que nos ayudan a incrementar nuestro bienestar y que, por tanto, nos indican que vamos por buen camino. Las motivaciones son más amplias, duraderas y flexibles que los objetivos.

Por tanto, la próxima vez que pienses que no tienes fuerza de voluntad, recuerda que esta no es suficiente en sí misma para que consigas nada, lo que necesitas es tener motivos que te empujen de cara a un objetivo y un plan de acción adaptado a ti, que te permita solventar las dificultades que vayan apareciendo para así conseguir cambios que permanezcan a largo plazo.

Y si sientes que te cuesta conseguir mejorar tu alimentación, nuestra nutricionista no solo puede ayudarte a allanar el camino hacia la consecución de objetivos, sino que también te ayudará a trabajar en el salto de obstáculos y dificultades y en mantener la motivación durante todo el proceso, para que conseguir tus objetivos te resulte lo más sencillo posible”.

Lili Álvarez Dietista-Nutricionista