Higiene del whatsapp y de las redes sociales

La conexión digital constante que tenemos con el teléfono móvil, nos contacta con nuestra gente, pero a veces resulta agobiante, ¿por qué?
Aprender a hacer un buen uso de chats y mensajes es fundamental para nuestra salud mental. Seamos conscientes de tener una higiene del whatsapp y de las redes sociales, aprendamos a cuidarnos.

¿Cómo nos afecta?

La hiper comunicación a través de los aparatos electrónicos es relativamente nueva, se ha implantado de lleno y dirige nuestro modo de vida. Los whatsapps, audios, emojis y mails forman parte activa de nuestra sociedad. La gestión de esta comunicación es fundamental, porque es constante, recibimos estímulos durante todo el día (y alguna noche). Dependiendo del momento en el que estemos, nos puede afectar de una manera u otra.

Reacciones que nos puede generar: estrés, sensación de invasión, desconcentración, angustia por no llegar a todo, desorden mental, etc, la reacción más habitual es ansiedad, pero en algunos casos puede haber síntomas más graves.

¿Cómo es posible que hablar con gente con la que quiero estar en contacto,
me produzca ansiedad?

Porque no son las personas ni las conversaciones lo que nos perturba,
sino los tiempos.

Es decir, tenemos un ritmo propio en el que decidimos hacer las cosas, pero los mensajes nos trasladan a otros ritmos y tiempos de otras personas. Dejamos lo que estamos haciendo por atender los temas que llegan. Eso hace que nos descentremos de nuestro plan. Si ocurre constantemente, (como suele pasar) termina descolocándonos por completo, generando ansiedad.

Móvil con Whatsapp

¿Qué podemos hacer? Higiene comunicacional

Los mensajes (whatsapps, mails, audios) es un no parar de estímulos del exterior que nos bombardea a lo largo del día.
Vienen de diferentes fuentes y tienen más o menos importancia. Pueden ser familiares, laborales, de amigos, de conocidos, íntimos, pueden ser bromas, tareas, noticias, juegos, obligaciones, también pueden tener una carga emocional significativa.

Al no haber unas normas establecidas de esta comunicación, cada persona interpreta su uso de forma diferente. Por tanto has de encontrar la tuya propia y aplicarla.

Te damos algunas ideas para una higiene de comunicación digital:

  • Responde los mensajes cuando puedas, no cuando los recibes. A veces vas caminando por la calle, estás hablando con otra persona, trabajando en otra tarea, estás comiendo, descansando o sencillamente no te apetece responder inmediatamente al mensaje que acabas de recibir. Recuerda tu ritmo de hacer las cosas y no dejarte llevar por ansiedades ajenas, no eres una esponja.
  • Pon unos límites horarios, que el teléfono no sea lo primero que miras al levantarte y lo último al acostarte. No revises el teléfono de forma automática. No te lo lleves a todas partes. Se consciente.
  • Selecciona los chats colectivos en los que estás, detecta los que te producen más ansiedad y por qué. Sal de los grupos que te incomodan o que no te aportan nada. No quiere decir que no te interesen las personas, sino que no te gusta ese formato para comunicarte con ellas. No te sientas culpable, es autocuidado y mejora las relaciones.
  • Revisa especialmente tu comunicación laboral: delimita y acuerda un horario, no intercambies información salpicada que puede esperar a una reunión concentrada, evita mensajes en fin de semana, por la noche o en momentos de descanso, aunque parezcan banales, inconscientemente te ponen en alerta y te conectan con tu trabajo. Necesitas desconectar del todo para trabajar mejor.
  • Las redes sociales son todo un mundo que entretiene y absorbe. Delimita el tiempo, sanea tus contactos, no te entregues a las redes de forma indefinida, mantén cierto control en lo que haces entendiendo por qué lo haces.
  • Cuidado también con tu impulsividad al enviar mensajes, piensa si es el momento adecuado. No descargues sin motivo, a veces lo hacemos sin pensar, solo para desahogarnos, no para comunicarnos. Trabaja tu autocontención.

En resumen, pon límites a tus relaciones virtuales, como lo harías en persona.
El cuidado en tu comunicación nutre tus relaciones y mejora tu calidad de vida.