Los errores más comunes al ir al psicólogo

¿Cuales son los errores más frecuentes que cometemos cuando nos planteamos ir al psicólogo?

1. Decir “ir al psicólogo”

La mayoría de personas en realidad van a la psicóloga, pero por costumbre seguimos diciendo “ir al psicólogo”.

Para evolucionar socialmente ha de hacerlo el lenguaje, así que estaría bien especificar, o decir “ir a terapia”.

El Colegio Oficial de Psicólogos cambia su nombre a Colegio Oficial de la Psicología.

2. Esperar a que “te quiten los síntomas”

Queremos que no quiten lo que nos incomoda para continuar funcionando como siempre. Error.

Los síntomas son una señal de alerta de que está ocurriendo algo que necesita ser atendido.

Tener ansiedad, angustia, obsesiones, llanto incontrolado, trastornos de conducta, etc, son síntomas muy desagradables que no soportamos, y queremos eliminarlos cuanto antes. Por eso mucha gente recurre rápidamente a la medicación.

Pero el problema continúa dentro, y saldrá en otro momento o de otra manera.

La única forma sana de abordarlo es realizar un trabajo psicológico progresivo para comprender, asimilar y generar nuevas alternativas de gestión de tu vida.

Los síntomas irán desapareciendo a medida que los problemas emocionales subyacentes se vayan resolviendo.

Esto lleva tiempo, requiere constancia, responsabilidad  y conciencia para ponerse manos a la obra.

3. Creer que la psicóloga “te va a decir que hacer”

Aunque lo hayamos oído muchas veces: en terapia no te dicen lo que tienes que hacer, en el fondo esperamos que la psicóloga nos aconseje porque sabe lo que es mejor.

Eso lo hacen en coaching y algunas terapias conductistas. Por eso son breves, porque son superficiales y no profundizan en la problemática inconsciente. Pueden servir para algo puntual, pero no ayudan con cambios fundamentales.

Es confortable idealizar figuras protectoras y dejarse llevar por alguien se ocupe de nuestros problemas, pero esto nos infantiliza y a la larga nos incapacita, porque mantiene la fantasía de que otros nos salvarán de nuestras angustias.

El verdadero (y duro) trabajo es hacerte cargo de ti, ser consciente, trabajar la frustración, atravesar tu dolor y coger tus riendas vitales.

La profesional está preparada para ofrecerte un espacio emocional donde puedas pensar y realizar tu propio desarrollo.

4. Pensar que la terapia crea dependencia

Esto es falso, precisamente por el punto anterior.
La idea no es que dependas de una figura de “autoridad” que supervise tu vida.
Al contrario, el trabajo terapéutico consiste en crearte un espacio interno propio donde tú aprendas a gestionarte.

Muchas personas tienen miedo a hacer terapia por crearse un compromiso que luego no van a saber romper. Puedes dejar tu terapia en cualquier momento.

 

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Artículo escrito por Silvia Igualador, psicóloga.