¿Podré ser madre?

El acceso a la maternidad es un tema enorme, abarca tantos aspectos que muchas veces se invisibilizan las dificultades físicas o emocionales que surgen en el proceso de ser madre.

La decisión de ser madre

Hay decisiones conscientes, inconscientes, decisiones motivadas por el deseo, decisiones empujadas por presiones, decisiones sin deseo, o deseos de ser madre sin poder llegar a serlo…

Hay muchas circunstancias y muchas formas de plantearse la maternidad.

Por tanto la resolución de ser o no ser madre es personal,
no se puede generalizar.

La cuestión es que muchas mujeres vivimos estas inquietudes pensando que somos las únicas, y creyendo que “las demás pueden atravesar esta etapa con cierta normalidad”. Esto es falso.

Para empezar, no existe una normalidad. Cada motivación, cada situación, cada cuerpo y cada maternidad es un mundo.

Ya cuando comienza a rondar la cabeza la posible decisión, se genera un momento de explosión de emociones conscientes e inconscientes que se reavivan, sentimientos relacionados con nuestra propia infancia, con el vínculo con nuestra propia madre, ideales, miedos, expectativas… que despiertan y nos acompañan en este momento tan intenso.

Es un laborioso trabajo poner palabras y dar un lugar a este mundo emocional.

Obra de Paula Bonet

Dificultades

Hay mujeres que tienen muy claro que no quieren la maternidad, otras tienen elegido ser mamás desde siempre dándolo por hecho, a algunas les llegan las ganas o el instinto de repente, otras se van dejando llevar por su vida sin pensarlo… y muchas mujeres sufren a la hora de planteárselo.

El sufrimiento se puede dar porque hay un deseo fuerte pero las circunstancias (vitales, familiares, económicas) lo dificultan o porque el cuerpo no acompaña. Otras veces se sufre porque no hay un deseo real sino impostado. Otras porque la decisión es ambivalente, “quiero pero no quiero”, pendulando en la duda eterna y el temor a arrepentirse estos sufrimientos cotidianos ocurren constantemente.

Temas dolorosos como el no poderse quedar embarazada mes tras mes, temas delicados que no se hablan lo suficiente como el aborto, ya sea elegido, natural o accidental. Incluso aunque sea un tema tabú, también hay bebés que mueren al nacer. Y menos mal que la depresión postparto es cada vez más reconocida, esto supone la posibilidad de pedir y recibir apoyo cuando se necesita.

Queremos visibilizar estas dificultades, físicas y/o psíquicas, porque suponen un largo recorrido por un malestar terrible en un momento crucial que requiere comprensión.

Recomendaciones

  • Para evitar el sentimiento de aislamiento y soledad emocional, ayuda ser consciente del momento vivido con sus complejidades, para poder expresar y comunicarse. Poner en palabras lo que ocurre.
  • Muchas mujeres están pasando por situaciones parecidas a escondidas. Crear una red de apoyo nos sostiene en los momentos más duros. Puede ser una red de familiares/amistades ya conocidas o buscar encuentros nuevos o asociaciones específicas del tema.
  • Recopila información real sobre las dificultades tanto físicas/orgánicas como psicológicas/emocionales para resolverlas en la medida de lo posible.
    Padecerlas pasivamente sin ver opciones de actuación muchas veces cronifica el malestar. Hay que saber a qué te estás enfrentando.
  • Si valoras que este proceso te supone un sufrimiento significativo, busca ayuda profesional, ya sea médica y/o psicológica:
    Si crees que tu problema está en el cuerpo, acude a consultas médicas. Descarta cualquier afección orgánica y valora la opción de la reproducción asistida.
    Si necesitas acompañamiento psíquico (problemas psicosomáticos, emocionales) acude a consultas psicológicas, infórmate sin compromiso.

    Obra de Paula Bonet

 

Artículo escrito por Silvia Igualador, psicóloga.