¿Sientes caos mental?

Estamos en un momento social de caos e incertidumbre donde preocupa más que nunca un día a día cambiante y un futuro incierto.

La nueva normalidad

Nuestras preocupaciones oscilan entre los cambios laborales, si el trabajo será posible presencialmente o teletrabajaremos, hasta cuando, ¿será siempre así?, los colegios de nuestros hijos, los confinamientos, las clases online, los estudios prácticos, si se pueden programar eventos familiares, si podremos hacer celebraciones, los nuevos protocolos de la calle, los comercios, los bares, los espectáculos, decisiones políticas que cambian cada día y los altibajos que nos producen.

Nuestro cerebro se reajusta constantemente a hábitos completamente diferentes a los que teníamos. “Qué raro es todo” es la frase más escuchada.

La importancia de las rutinas

Una rutina es un hábito adquirido de hacer algo de un modo determinado, que no requiere tener que reflexionar o decidir.

Esto quiere decir que las rutinas de alguna manera nos hacen descansar la mente, ya que no requiere el esfuerzo de tomar mini decisiones constantes. Las rutinas calman.

Una vida demasiado rutinaria es aburrida porque está exenta de estímulos nuevos, pero cierta dosis de rutina es necesaria porque estructura la cabeza. Por eso se dice que l@s niñ@s necesitan rutinas.
Y los adultos, también.

El caos mental

El caos externo, si no se gestiona bien, produce caos mental.

Es decir, si mi realidad externa es caótica: no tengo una obligación que me estructure, un trabajo, unos estudios… o si tengo demasiadas cosas mezcladas que gestionar (teletrabajo, niños en casa, familiares enfermos, proyectos que atender, etc) lo más probable es que me genere un desorden mental.

Este desorden, a la larga tiene consecuencias sintomáticas: ansiedad, estados depresivos, apatía, hiperactividad, síntomas físicos, irritabilidad…

Muchas veces se cae en una especie de inercia pasiva donde lo que sientes no se corresponde con lo que haces. No controlas tus conductas, tu mente se “desprograma” y sientes que pasan los días y no tienes control sobre nada.

En ocasiones hay trastornos obsesivos que se alimentan de una necesidad de ordenar y limpiar compulsivamente como mecanismo de defensa ante un desborde mental que sienten que no pueden controlar.

Quino

Recomendaciones

La estructura mental es un andamio que nos sostiene día a día. Lo más importante es entender que es necesario generar la estructura desde dentro hacia fuera.

Es decir, esperar a que sea lo de fuera lo que cambie y nos ordene nos va a mantener siempre dependiendo y a la espera, o bien a sentirnos presionad@s corriendo tras una zanahoria. Ser consciente de esto y hacerse responsable es básico.

Cada personalidad es subjetiva y diferente y tendrá que buscar sus andamios particulares, pero podemos dar unas pautas generales que suelen funcionar:

  • Detente a pensar y estructura tu día a día, ya sea por escrito, hablado o pensado. Esto te hace ser consciente de tu situación, si abarcas demasiadas cosas, o si tienes demasiado tiempo vacío, si hay algo que te pesa y no te dabas cuenta, cuales son tus preocupaciones reales subyacentes…
  • Ponte una agenda realista, constante y flexible. Ten mucho cuidado, normalmente tendemos a idealizar y no contamos con el cansancio, los imprevistos, etc..
  • En la medida de lo posible, que sean horarios propios y actividades elegidas, no impuestas desde fuera.
  • Ojo con la exigencia, nos lleva al todo o nada.
  • Intenta tener un estilo de vida variado (sin que sea hiperactivo) equilibrando el trabajo, el ocio, deporte, utilizar la mente y el cuerpo, momentos a solas, encuentros con otros… que haya cambios de escenario.
  • Genera burbujas de oxigeno y conexión contigo mism@. Para evitar caer en el automatismo, cada cierto tiempo a lo largo del día procura detenerte a ser consciente para coger energía. Son pequeños descansos que impiden que nos dejemos llevar por las situaciones.
  • Detecta si hay algo importante que esté ocurriendo en tu momento vital que te contamina mentalmente.

Si todo esto no funciona, probablemente tengas bloqueos inconscientes que haya que resolver. Hacer terapia es una forma de ordenar tus temas mentales, consolidar un andamio sano, sentirte libre y con más control de tu vida.

Artículo escrito por Silvia Igualador, psicóloga.