¿Qué es un Ataque de Pánico y cómo debemos actuar?

¿Qué es un Ataque de Pánico?

También llamado ataque de ansiedad o crisis de angustia.

Es una aparición más o menos repentina, muchas veces sin motivo aparente, de una sensación de miedo intenso acompañado de un importante malestar corporal y una serie de síntomas que pueden variar entre diferentes personas:

  • Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.
  • Sudoración.
  • Temblores o sacudidas.
  • Sensación de ahogo o falta de aliento.
  • miedo o sensación de atragantarse.
  • Náuseas o o sensación de vomitar la comida.
  • Opresión o malestar torácico.
  • Ganas constantes de orinar.
  • Nauseas o molestias abdominales.
  • Inestabilidad, mareo o desmayo.
  • Sensación de que el mundo de alrededor ha cambiado o es irreal en algún sentido, o de que la    persona se encuentra como separada de sí misma.
  • Miedo a perder el control o volverse loco.
  • Miedo a morir.
  • Sensación de entumecimiento u hormigueo en diversas partes del cuerpo.
  • Escalofríos o sofocos.
  • Hiperventilación

 ¿Qué es una crisis durante el sueño?

En algunas personas pudiera ocurrir que durante la noche, se despierten bruscamente con síntomas corporales similares a los que aparecen durante un ataque de pánico, todo ello acompañado de una gran angustia ante el temor a que algo grave les esté pasando.

¿Qué es la hiperventilación?

La hiperventilación o ventilación pulmonar excesiva suele aparecer cuando la persona nota determinadas dificultades respiratorias, como puede ser la sensación de no poder aspirar suficiente aire por opresión en el pecho.

Se sabe que personas predispuestas pueden desencadenar la propia crisis si fuerzan su respiración de forma voluntaria.

¿Qué es la Ansiedad Anticipatoria?

Es un estado secundario tras la presentación de un ataque de pánico y por el que la persona, a pesar de no sufrir un nuevo ataque, vive atemorizada por la posibilidad de que la crisis se repita. “miedo al miedo” ¡que puede ser muy incapacitante!

 A tener en cuenta…

No se muere de ansiedad.  Son miedos psicológicos que nos hacen creer que nos va a pasar algo, pero no es así.

Son sensaciones transitorias, es decir se pasan, tienen un final, una vez atravesada la crisis.

¡No significa perder la cabeza o volverse loco!

Se calcula que entre el 1,5 y el 3,5% de la población puede sufrir este trastorno, aunque se ha descrito que hasta un 9,3 % de la población general puede presentar alguna crisis aislada a lo largo de la vida.

Es un trastorno FRECUENTE y TRANSITORIO.

 ¿Que hago cuando se repite un ataque de pánico?

  • Reconoce que se trata de una crisis de angustia que ya has tenido en alguna otra ocasión.
  • Como entonces ocurrió, a pesar del mal rato que pasaste, no significa que vaya a ocurrir nada fatal ni sin remedio.
  • Recuerda que, a pesar de parecer “eterna”, la crisis llega a su máximo en escasos minutos.
  • Intenta despreocuparte de su duración, aceptando que aunque sea un estado muy desagradable va a pasar en un rato.
  • Busca ayuda sin alarmismos.
  • Intenta relajarte lo más posible, entretén tu mente con otras cosas, para no dirigir la atención de forma mantenida a los síntomas.
  • Respira de forma pausada. Recuerda que:
    • La sensación de falta de aire es más subjetiva que real.
    • Nadie se ha ahogado en una crisis de angustia. Es imposible.
    • Incluso en el caso de llegar a perder el conocimiento por una respiración forzada, los propios mecanismos reguladores del organismo harán que el ritmo respiratorio vuelva a la normalidad, estabilizando la situación.
    • Ten confianza en que el ataque de ansiedad no va a deteriorar de forma irreversible tu salud corporal o mental.

¿Qué hago para prevenir los ataques de pánico?

  • Terapia: Ayuda a entender lo que está ocurriendo. Se trabaja la confianza en tí mismo y en tus capacidades para controlar tu estado y para comprender el contexto vital.
  • Medicación: El grupo de fármacos más utilizados son los tranquilizantes o ansiolíticos. Se utiliza en algunos casos donde las crisis son insostenibles, como complemento a la terapia.
  • Ejercicio y Actividad: progresivamente y con asesoramiento.
  • Relaciones Sociales: proporcionan sentimiento de compañía, aumenta la autoestima, amplia nuestros puntos de vista. Hablar, compartir, comunicarte….

Descartar que estos síntomas no sean debidos a la ingesta de algún tipo de sustancia ansiogénica: cafeína, anfetaminas o a una enfermedad médica (hipertiroidismo…etc).

También es posible que tu ansiedad se deba a otros trastornos como la depresión, ansiedad generalizada o abuso y dependencia de tóxicos,…etc.


Se requiere una evaluación profesional y tratamiento adecuado.

Lo más importante

Tu cuerpo habla por ti….

¡si está angustiado, es por algo!

Además de abordar los ataques de pánico, es imprescindible entender tu contexto vital por el que se están dando.

Presta atención no sólo a los síntomas presentes, sino también a los posibles conflictos, actuales o históricos, que estén influyendo en tu vida.

Comprende y resolver los problemas de raíz para buscar tu tranquilidad y bienestar.