¿Por qué tiene anorexia o bulimia?

Las primeras preguntas que se hacen los padres son “¿por qué ha enfermado? ¿hemos hecho algo mal? ¿quién tiene la culpa?”

El por qué es difícil de responder.

La anorexia y la bulimia son enfermedades bio-psico-sociales, es decir, determinadas por muchos factores.

Sus causas son múltiples y nunca se reducen a un único elemento.

La anorexia, la bulimia y los TCA en general (trastorno por atracón, obesidad, ortorexia, vigorexia…) son enfermedades multi-causales, es decir, no están provocadas por un solo hecho.

Han de unirse diversos factores para que la persona desarrolle síntomas alimentarios.

Han de darse unos factores predisponentes, otros desencadenantes y otros mantenedores.

Sólo si se dan todos estos factores la enfermedad se desarrolla.

(Ejemplo: adoración de la delgadez social, familias sobreprotectoras o ausentes, rasgos perfeccionistas de personalidad con baja tolerancia a la frustración, etc).

En nuestra sociedad, la delgadez como valor es bombardeada desde todos los frentes: radio, revistas, televisión, cine…

En culturas dónde la delgadez no es vista como un valor de éxito social, la anorexia casi no existe.

Las mujeres desean tener un físico socialmente aceptado, y hacen dietas para conseguirlo, pero no todas enferman. Porque no es  la restricción de la dieta la que produce los TCA ni la sociedad, ni la familia… Es una interacción de todas ellas con la personalidad previa de la afectada.

 ¿Qué tipo de personalidad puede predisponer a una persona a padecer anorexia o bulimia?

Son necesarios ciertos rasgos previos de personalidad para que se pueda desarrollar el TCA:

  • Rasgos perfeccionistas. Son personas que creen que la perfección es posible e imprescindible para ser feliz. Buscan la perfección en todo lo que hacen. Los errores no son permitidos. Por ello el nivel de insatisfacción  personal es constante y elevado, porque la perfección no existe y ellas no pueden asumirlo.
  • Piensan en términos de todo o nada. Es decir, pensamiento dicotómico. O está bien o está mal, o estoy delgada o estoy gorda…no hay términos medios.
  • Intolerancia a la frustración. Buscan y luchan por las metas perfectas y desean conseguirlo cuanto antes. No aceptan que la recompensa de sus esfuerzos tarde en venir. Lo quieren ya.
  • personalidad controladora. La incertidumbre las crea una elevada ansiedad, por ello tienden a controlar todas las facetas de su vida para sentir que las cosas salen como ellas tienen previsto.
  • Necesidad de ser queridas y aceptadas por todos. Su propia opinión está sujeta a lo que los demás opinan de ella. Por esto intentan caer bien a todos, dejando de lado sus propias opiniones y deseos.
  • Su autoestima la manejan los demás. Si alguien las rechaza significa que no valen.

 

¿Cuándo aparece el problema? ¿Cuál es el  desencadenante?

Suele coincidir con un cambio en la vida de la persona. Ese cambio provoca estrés al tener que adaptarnos a él.

Esa fuente de tensión o ese cambio puede ser una crítica, una separación, un suspenso, un cambio de colegio o de domicilio, el rechazo de una amiga, una dieta, la muerte de un ser querido…

Una vez que la enfermedad se inicia, primero de forma latente y poco observable, y después de forma manifiesta a través de síntomas alimentarios, debemos averiguar qué mantiene este trastorno en cada persona.

La preocupación excesiva de los familiares y amigos puede mantener más la enfermedad y por lo tanto no es de gran ayuda para la curación.

Se sienten personas más cuidadas y protegidas, lo que prolonga aún más la permanencia con los síntomas.  Los comentarios acerca de su delgadez y fuerza de voluntad son también reforzantes para la anorexia.

Debemos descubrir  a través del tratamiento qué desencadenó y que mantiene la enfermedad.

Averiguaremos para qué le han servido a la paciente sus síntomas y sustituiremos éstos por otros recursos más sanos a través de los cuales pueda manejarse saludablemente en la vida.