La adolescencia necesita libertad y responsabilidad a partes iguales
La mejor forma de ayudar a nuestros hijos es dejar que hagan las cosas por si mismos, incluidas las poco apetecibles. Sobre todo, las poco apetecibles.
Nuestro papel como progenitores en esta etapa es acompañarles en su tránsito de la infancia a la adultez. Para ello hemos de darles libertad de forma progresiva a la vez que podemos (y debemos) empezar a exigirles responsabilidades.
Estas responsabilidades tienen que instalarse con límites firmes, es decir, no vale «se lo he dicho mil veces pero no me hace caso y al final lo termino haciendo yo». Definitivamente no. Hemos de ser coherentes, sin enfados pero sin dejar opción, aunque al principio suponga un conflicto. Para ello nos ayuda entender por qué las responsabilidades son necesarias.
Beneficios para adolescentes:
- Les ayuda a madurar
- Desarrollan independencia y autonomía
- Se sienten capaces, aumenta su autoestima y la confianza en si mismo/as
- Aprenden a gestionar tiempo y habilidades
- Enfrentan la frustración
- Aprender a comprender los procesos y la constancia
- Manejo del estrés y la toma de decisiones
- Desarrollan la comunicación y la colaboración, al trabajar en equipo y considerar las necesidades de los demás
- Sentimiento de pertenencia, ven que son parte de algo mayor
- Sienten que se confía en ellos/as
- Comprenden que forman parte de una comunidad y potencian la empatía, saliendo del egocentrismo
- Establecimiento de rutinas, lo cual proporciona estructura y estabilidad
- Disfrutan la libertad sin culpa
- Se preparan para el futuro, aprenden a ser adultos progresivamente
Beneficios para madres y padres:
- Se alivian las cargas, más relax y menos sensación de desbordamiento
- Aprenden a confiar y delegar
- Al delegar lo que no les corresponde, pueden dedicarse a lo que sí les corresponde
- A la larga mejora la relación con sus hijos porque hay menos tensión
- Satisfacción de ver a sus hijos capaces y fuertes
- Previenen enfermedades de salud mental
Los peligros de la sobreprotección
La sobreprotección, contrariamente a lo que se cree, no protege sino que debilita. Incapacitar a nuestros hijos detona consecuencias que oscilan de leves a más graves.
Algunas son falta de autonomía y de autoestima, dificultades para tolerar la frustración y resolver problemas, ansiedad y miedo al fracaso (ya que no experimentan el fracaso de manera controlada para aprender de él).
Otras consecuencias pueden ser egocentrismo y problemas de relaciones sociales, resistencia al cambio y a salir de la zona de confort, limitándose su crecimiento personal y profesional. Desarrollo de comportamientos dependientes, donde esperan que los demás les den las cosas hechas.
También puede ocurrir que sobreprotegiendo, sin querer ejerzamos un control dañino ante el cual el adolescente necesita escapar de cualquier manera, ya sea con drogas, trastornos alimentarios, etc o llegando a todo tipo de manipulaciones, conscientes o inconscientes.
Responsabilidades cotidianas recomendadas
- Lo relacionado consigo: su responsabilidad académica, cuidado personal, compromisos sociales, asumir responsabilidades extracurriculares, tareas del hogar, su habitación, su ropa, su comida, sus recados, sus gestiones de papeles «fáciles», su ocio, ocuparse de su desayuno, merienda, alguna comida, transporte, administración de su dinero, decisiones supervisadas sobre su futuro. Autorreflexiones emocionales.
- Lo relacionado con lo común: la mesa, cocina, zonas comunes recogidas y cuidadas, favores a otros, preparar platos sencillos para la familia, lavadora, fregar, sacar basura o reciclaje, mantenimiento de la limpieza, recados comunes. Cuidar mascotas o hermanos menores. Preguntar por estados emocionales de los demás.
- Intercambios: cuando piden algo excepcional, conviene negociar tratos equilibrados, pidiendo a cambio algún trabajo-compromiso excepcional que le cueste esfuerzo.
En definitiva, fomentar el sentido de responsabilidad en adolescentes no solo les beneficia a ellos, sino que también contribuye a un ambiente familiar y social más saludable.